En este momento, cuando restan escasas horas para que
finalice el año hago un alto para reflexionar en voz alta sobre lo que para mí
es el balance de este año 2014.
En primera instancia y como creyente en la religión
que profeso, considero necesario dar al creador mi agradecimiento por los dones
recibidos, por la vida misma, por mi salud y la de mi familia, por el trabajo,
instrumento para ganar el necesario pan de cada día.
Como ser humano, agradecer por otro año más junto a
mi compañera y amante Johanna y a Camilo, bujía y motivación de las luchas de
mi edad adulta, ya que finalmente el esfuerzo realizado lo consagro a su
bienestar y felicidad, que es mi propio bienestar.
Como ciudadano de esta República Bolivariana de
Venezuela vale la pena detenerme a hacer un recuento de los acontecimientos que
derivaron en un punto de inflexión que desde ya nos orienta en el nuevo rumbo
que como nación debemos tomar durante el nuevo año. Mi terruño fue durante los
primeros meses del año víctima de los peores acontecimientos violentos de la
región que tiñeron de luto, tristeza y mucha angustia los hogares tachirenses.
Hoy aún en la calles del Táchira veo los daños que quizás sus propios
habitantes hoy no son concientes de ello. Veo otro Táchira diferente al que dejé
atrás cuando emigré hacia otras tierras persiguiendo los ideales en los cuales
he militado, acompañando en la acción al discurso del Comandante Chávez y hoy
al Presidente Maduro.
Estoy convencido que el año 2015 los esfuerzos
colectivos deberán intensificarse para vencer el desangre de la Patria que producto de la
guerra económica, ha hecho que ciudadanos débiles en sus valores y sus
convicciones se encuentren conciente o inconcientemente (si es que eso existe) montados
en la ola del contrabando, el remarcaje, el raspado de cupos, las remesas
fraudulentas y el consabido bachaqueo, que tanto daño nos ocasiona a todos en
general, generando los efectos directos de escasez, especulación, inflación e
indirectamente (y a mi juicio más grave aún) la pérdida de los valores que nos
habían caracterizado desde siempre como Tachirenses: la honestidad, la ética y
la satisfacción de los logros alcanzados a la sazón del esfuerzo y el
sacrificio.
Sueño en el corto plazo que no haya por las calles de
hermanos países como Ecuador o Cuba, a venezolanos denigrando de su Patria,
transportados por la línea bandera de la República a tarifas sociales, vulgares mercaderes
de divisas, que retornan a Venezuela humillando y pisoteando nuestra moneda y símbolo
nacional, homónima del Padre de la
Patria, el Bolívar.
Como trabajador de la corporación más grande del País,
no solo por su tamaño sino por la calidad de su gente, mantengo mi disposición
de colocar todo mi talento y mi mejor esfuerzo para alcanzar los más altos y
nobles objetivos de la República:
La eficiencia Política y eficacia Revolucionaria, para continuar la construcción
de una sociedad más Justa y una mejor calidad de vida, no conozco otra manera
que siendo consistente con mi discurso y creencias.
De corazón a todos mis amigos y conocidos espero que
su balance del año que termina sea positivo, y aunque no sea así, que el año
2015 sea el año para el logro de las metas y de dar lo mejor de cada uno de
nosotros para tener un mejor país.
Feliz año 2015!
Todo mi esfuerzo del 2015 lo consagro a Johanna y
Camilo con todo mi amor, a mis padres, a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros, a mis
camaradas y a mi País.
Juan Diego Ramírez
Táriba/Táchira/Venezuela
31/12/2014
02:15 p.m.